PARA QUEDARSE SIN MEMORIA

by Yasmín

​por Maria Hernández

NO se puede hablar del dolor derramado en la sociedad; debe ser comentado en voz baja. Aunque cale, eso solo pasaba allá, lejos, en otros lugares. Su llegada fue paulatina, como la humedad, cerrándose en las bocas calladas; se acumuló como moho.

​…Simplemente ya no estás.

Y faltas en todo, en las cosas cotidianas. Mis brazos acunan fotos, esperanzas sin susurros de pensamientos desbocados, y se me va la memoria al dormir… Mi miedo no acepta esta realidad, donde nadie escucha las tragedias enredadas en torretas de patrullas, sirenas que se ríen de mí…

​¿En dónde te puedo encontrar?

​Con nada se alcanza a saldar esta cuenta: es una vida. No vienen a prestarme sus manos, no saben consolar; saben que no estás. Que muchos están desaparecidos. El cáncer acuoso, extendiéndose en el horizonte, tocando cada día puertas al azar… ¿Otro “daño colateral”?

Quisiera que fuera colectivo el dolor, quisiera… quisiera que, al menos, se sienta el recoveco del peso del dolor; que no se escurra el olvido de las páginas, de los libros, de la mente. Que no se escurra el olvido… que no se escurra el olvido…

​Tus rastros

​Las bofetadas para mí son las planas periodísticas y los perros que excavan y sacan tus huesos para roerlos a la sombra en algún baldío. El monte arde, despoblado de fauna y flora nativa; caerá la maldición del concreto sobre tus rastros, tus recuerdos, mi historia. Saludo al humo; parece que vi tu rostro, parece que vi muchos. Es probable que solo sean figuraciones mías mientras intento pertenecer a lo cotidiano: ir al trabajo, perder parte de la vida en un trayecto de varias horas. El Maps dice que son 15 minutos, pero no es verdad. Diariamente dejo aquí mis sueños, en el transporte público, en la fila de los trámites…

​Éxodo

​En las esquinas viven los fantasmas; con sus ojos filosos, nos observan. No tengo para pagarles lo que piden. Mejor cerraré la tienda, nos iremos a otro lugar. Lo material se recupera, pero la vida no.

​Dolor Social

​La prosperidad es un reflejo gris, un anhelo; sabemos que solo estamos sobreviviendo. La ciudad empezó a ser extraña y a doler. Duele habitarla, duele mucho: cada espacio que se pierde, cada parque que no se construye, cada árbol que no se puede salvar. Duele el agua que no llega a las periferias, duelen los perros que no son de nadie, duelen los niños que tampoco son de nadie, duele la inflación local, duele el local que no puedo rentar.

​Duele el transporte público, los trayectos eternos. Duele perder la ciudad. Ser un habitante extraño que intenta pertenecer. Dolor… dolor social de no acceder a la economía local. Dolor de aguantar cada cambio. ¿Y qué será cuando nuestra vejez sea ya una realidad que se nos agolpe de pronto, que nos dé un frentazo? Me duele ser la empleada del negocio de cinco estrellas sin seguridad social, sin salario digno…

​¡Duele!… Me duele el avance inmobiliario, el extractivismo, las “experiencias inmersivas”. Me tengo que aguantar y soportar las estructuras urbanas sin diseño sostenible, el olor a diésel del transporte público, sus escalinatas de tortura para los ciudadanos mayores.

​¿A qué lugar podemos pertenecer? ¿Acostumbrarnos a las periferias, acostumbrarnos a habitar el cinturón de pobreza? ¿Tener que creer que somos pobres porque queremos? Me pregunto: ¿cómo vivirán los de arriba? ¿Sabrán que existimos? ¿Y las inmobiliarias, serán responsables algún día de su desmadre socio-ambiental? ¿Pensarán que solo somos una brizna de polvo?


Mía Hernán 17 abril 1987.

Es Nativa del Municipio de San Miguel de Allende Guanajuato, maestra artesana de oficio, impulsora del arte popular y la economía solidaria. Creadora de muñecas tradicionales de San Miguel de Allende a través de su marca Flor de Xotol.

Actualmente estudia la Lic. En Negocios Internacionales en Universidad Innova. Hacer muñecas, estudiar negocios y escribir desde los márgenes son, para ella, la misma forma de resistencia. Parte de sus  escritos nacen de lo que se calla, de lo que no se debe escribir, y de la urgencia de nombrar las violencias cotidianas en su estado. Cree en un mundo donde la justicia algún día deje de ser un concepto lejano, sino una realidad desde la comunidad y para la comunidad.

■ Durante sus estudios de secundaria es cuándo inician sus aproximaciones a la creación literaria y artística, la secundaria técnica #42 dónde tuvo su formación, cada año llevaba a cabo concursos de creación de cuento, fomento a la lectura en adolescentes, taller de música y la materia de educación artística. 

■ Para 2015 retoma el hilo de la escritura a través de los talleres de la brigada para leer en libertad con Belarmino Fernández: crónica, historia, literatura, oralidad urbana, crónica testimonial, periodismo de barrio.

■ Beatriz Novaro: Cine y literatura

■ Francisco Pérez Arce: Cine y Literatura

■ 2021 Taller de Creación Literaria 1: Biblioteca Pública.

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