by Lupita Chavez
ON NOVEMBER 3RD, Americans will head to the polls to cast their votes and decide who will represent them in Congress, as well as in state and local offices. Midterm elections are important in the U.S. because they take place halfway through a president’s four-year term, and their outcomes provide insight into public opinion and political participation among the American public. More importantly, midterm elections offer a snapshot of public approval of the president and the party in power while also shaping the final two years of the presidential term. Some of the races receiving significant national attention include California’s gubernatorial race between Trump-backed Republican Steve Hilton and former Cabinet Secretary Xavier Becerra, as well as Los Angeles’s mayoral race. At the federal level, there are several key races to watch, including Senate races in Maine, Michigan, Ohio, and Texas, as well as Congressional races featuring progressive candidates challenging the Democratic establishment. Immigration is another key issue that all voters should carefully evaluate in each candidate’s stance and actions.
Voters should carefully evaluate these positions because immigration policy has significant consequences not only for noncitizens, but also for entire communities, particularly racialized and working-class communities. These impacts have been especially visible during the Trump administration, including the expansion of large-scale immigration enforcement operations in U.S. cities through agencies such as the Border Patrol and U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE). The Trump administration has provided agencies such as the U.S. Border Patrol and ICE with robust budgets to develop, test, and refine enforcement strategies across the country, thereby expanding a broader federal enforcement apparatus that affects entire communities.
During the first nine months of Trump’s second presidency, an estimated 170 U.S. citizens were detained by immigration authorities. In this context, many families and communities report making everyday decisions about when it is safe to go outside, whether they might be stopped based on perceived race or ethnicity, and whether to carry U.S. passports or prepare contingency plans in case of arrest and detention. Immigration agencies such as ICE and the Border Patrol function as sites and institutions where surveillance technologies, detention practices, and interior enforcement strategies are developed and normalized, making candidates’ positions on immigration directly relevant to how state power is exercised in everyday life.
In this sense, policy positions and campaign promises such as “the system is broken” or “we need immigration reform” are no longer sufficient. Voters should look beyond slogans and assess how candidates, whether Republican or Democrat, have actually supported, expanded, or challenged the enforcement systems already in place.
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Elecciones de medio término e inmigración: ¿qué está en juego?
EL 3 DE NOVIEMBRE, los estadounidenses acudirán a las urnas para emitir su voto y decidir quiénes los representarán en el Congreso, así como en cargos estatales y locales. Las elecciones de medio término son importantes en Estados Unidos porque ocurren a la mitad del mandato presidencial de cuatro años, y sus resultados ofrecen una lectura de la opinión pública y de la participación política de la ciudadanía estadounidense. Más aún, las elecciones de medio término brindan una radiografía de la aprobación pública del presidente y del partido en el poder, a la vez que perfilan los dos años finales del mandato presidencial. Algunas de las contiendas que están recibiendo considerable atención nacional incluyen la elección por la gubernatura de California entre el republicano Steve Hilton, respaldado por Trump, y el exsecretario del gabinete Xavier Becerra, así como la elección por la alcaldía de Los Ángeles. A nivel federal, hay varias contiendas clave que vale la pena seguir, entre ellas las elecciones al Senado en Maine, Michigan, Ohio y Texas, además de las contiendas al Congreso en las que candidatos progresistas desafían al establishment demócrata. La inmigración es otro tema central que todos los votantes deberían evaluar con detenimiento en la postura y las acciones de cada candidato.
Los votantes deberían evaluar cuidadosamente estas posturas porque la política migratoria tiene consecuencias significativas no solo para quienes no son ciudadanos, sino también para comunidades enteras, en particular las comunidades racializadas y de clase trabajadora. Estos efectos han sido especialmente visibles durante la administración Trump, incluida la expansión de operativos de represión migratoria a gran escala en ciudades estadounidenses a través de agencias como la Patrulla Fronteriza y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La administración Trump ha dotado a agencias como la Patrulla Fronteriza y el ICE de presupuestos robustos para desarrollar, ensayar y perfeccionar estrategias de represión en todo el país, ampliando así un aparato de represión federal más amplio que afecta a comunidades enteras.
Durante los primeros nueve meses de la segunda presidencia de Trump, se estima que 170 ciudadanos estadounidenses fueron detenidos por autoridades migratorias. En este contexto, muchas familias y comunidades relatan que toman decisiones cotidianas sobre cuándo es seguro salir a la calle, sobre si podrían ser detenidas con base en su raza o etnia percibida, y sobre si conviene portar el pasaporte estadounidense o preparar planes de contingencia en caso de arresto y detención. Las agencias migratorias como el ICE y la Patrulla Fronteriza funcionan como sitios e instituciones donde se desarrollan y normalizan tecnologías de vigilancia, prácticas de detención y estrategias de represión en el interior del país, lo que vuelve la postura de los candidatos sobre inmigración directamente relevante para la manera en que el poder estatal se ejerce en la vida cotidiana.
En este sentido, las posturas políticas y las promesas de campaña como “el sistema está roto” o “necesitamos una reforma migratoria” ya no son suficientes. Los votantes deberían mirar más allá de los eslóganes y evaluar cómo los candidatos, sean republicanos o demócratas, han apoyado, ampliado o desafiado realmente los sistemas de represión que ya están en marcha.
