por Alejandra Gotóo
HAY NOVELAS que terminan en la última página. Hay otras que continúan escribiéndose en la siguiente.
Leí Cluster B hace algunos años. Cuando terminé Rincones, entendí que aquella primera lectura no había terminado. Las novelas son distintas, pero algo persiste entre ellas. Es como si Rincones no empezara de cero, sino que retomara una conversación que la primera todavía no había agotado.
No se trata de una continuación. Se trata de una geografía. Una forma de mirar el mundo en la que las fronteras dejan de ser confiables. En ambos textos hay permeabilidad entre: enfermedad y deseo, sexo y ternura, amor y dependencia, placer y autodestrucción, o el diagnóstico y el alma.
En novelas atravesadas por diagnósticos, psicofármacos, psiquiatras y expedientes clínicos, la palabra alma persiste. Como si hubiera algo de la experiencia humana que la medicina puede describir con precisión, pero no alcanzar del todo.
Recién terminada la lectura de Rincones, tomé mi celular y le mandé un mensaje de voz a Yulmaneli.
—Oye, hay algo que me tiene dando vueltas, ¿la protagonista… es la misma?
Yulmaneli se rió.
—Es como, en mis textos, pienso en un hacedor de muñecas. Todo el mundo sabe que esas muñecas son de cierto diseñador porque las diseña de tal forma, son su marca personal. Pero, aunque todas las muñecas parecen iguales, hay algo que las distingue.
Reducir estas novelas a novelas sobre enfermedad mental sería perder casi todo lo interesante. Pero mientras la escuchaba, me di cuenta de que esa no era la pregunta que realmente quería hacerle.
Había otra.
¿Por qué seguía apareciendo el alma?
El alma insiste en ambas novelas.
Cluster B se lee: “Uno puede desnudar su cuerpo con facilidad, pero el alma es una cosa distinta.” Y más adelante: “…porque el alma no puede repararse con benzodiacepinas.”
En Rincones vuelve a aparecer: “Su terapeuta intenta salvarla, pero, en el fondo, las dos saben que los males del alma no pueden curarse, no son un tumor que pueda extirparse.”
Los textos de Yulmaneli no normalizan la enfermedad mental. Ella hace algo más fino. La desjerarquiza.
Le pregunté por qué el alma seguía apareciendo.
Su respuesta fue inesperadamente sencilla.
—Por la raíz griega de psicología. Psyché: alma. Se supone que la psicología es una ciencia para curarla.
Me sorprendió que la explicación fuera tan concreta. Yo esperaba una metáfora y ella me devolvió una etimología. Sin embargo, la pregunta permanecía. Porque incluso si la palabra entra por la historia de la psicología, sigue haciendo algo dentro de la novela. Allí donde aparecen diagnósticos, psicofármacos y expedientes clínicos, el alma insiste en recordarnos que hay una experiencia que el lenguaje médico no agota.
La enfermedad no ocupa un lugar privilegiado en la identidad de sus personajes. Está ahí. Como está el deseo. Como está el trabajo. Como está el sexo. Como está el amor. No organiza la totalidad de la vida. En Cluster B, Helena es una mujer de 27 años con temas psiquiátricos que no le impiden vivir funcionalmente. Y en Rincones, Flora acude a trabajar después de un lavado de estómago tras ingerir 7 pastillas de quetiapina, como si se tratara de una noche más.
Le escribí otra vez.
—Hay una sensación que tuve leyendo tus dos novelas. Me dio la impresión de que tus personajes no están buscando convertirse en alguien distinto. Más bien intentan seguir siendo, incluso cuando todo alrededor parece fragmentarse. ¿Te hace sentido esa lectura?
Yulmaneli respondió:
—Sí. Es su propio viaje del héroe, en esta posmodernidad. No buscan la verdad ni realizarse. Solamente están en su viaje.
Salí de esa conversación pensando que quizá por eso estas novelas me acompañaron tanto. Porque en ellas nadie promete una versión mejor de sí mismo. Los personajes siguen avanzando con el cuerpo, con el deseo, con el diagnóstico, con el amor y con el alma al mismo tiempo.
Desde entonces hay una pregunta que no me abandona:
¿Cómo permanecer en comunión con otros cuando comenzamos a deshacernos?
Bonus, Cluster B está disponible en formato digital:
https://grafografxs.uaemex.mx/images/grafografxs/COLECCIN%20INVITACIN%20AL%20INCENDIO/cluster_b.pdf
