EL INFIERNO

by Yasmín

por Maricruz Huerta

CANTO I: LA PUERTA

Incierta vago, en noche continua

lento, a mi más antigua casa 

en yerro, legiones de ojos adormilados

caminan conmigo, miríadas de techos son línea

recta de oxidadas cruces, desamparadas

En el sendero encuentro un tesoro

es una caja vacía llena de tibio aire

promesa del aura, onírico verano 

Regreso al segundo que fue mi muerte

millones de árboles abatidos, al viento

vencen, me miran y también a la tierra

sosegados… y navego atada de ojos, extraviada

por las atónitas vías que rechinan al sentir 

el tosco recorrer de mis pasos, deslizo mis manos

de múltiples dedos y mi serpiente y sus dos cabezas 

me recuerdan que el viaje atraviesa en caos 

al jardín de un infierno, por mi mano dibujado

Son diminutos los orificios sinnúmero 

que  se desquebrajan en remolinos de tormentos

y el Cerbero a sus tres cabezas ceñido, brama

su verde vaho un soplo tenebroso, sus pelos roturas

arrebatos en furia sus colmillos pétalos

orquídeas negras, aguatinta y agria sangre, succionan

De los excesos del círculo me arranco los clavos 

y la ligereza pesa como cruz metálica en vuelo

sin astros, y la fiera de hierro sigue su cauce 

Veloz se me abalanza, del perro uno de sus cráneos

en ráfagas sedientas derrite relojes, desmenuza segundos 

y férreos atajos dan vueltas en incisivos giros, fortuitos

Entonces, la enorme puerta de bronce se abre 

Oigo un aleteo de arcángeles inapelables 

mordiéndose entre ellos sus lábiles labios…

hacen girar el riel y la puerta cruje al peso

de años aletargados, siglos de plumas 

que no estallan, se imprimen vacías, sin vuelo

Inhumana la estática puerta sostiene

los espectros de rostros colgados en ganchos…

 Y sin yo desear entrar penetro, y la puerta de puertas

me mira, pero el pensador me bloquea el paso 

y feroz me escupe, de súbito mis dos cabezas

entienden que el paso prohibido se taladra

con fuerza, de mi doble faz señora jaguar 

mi sordo grito retumba y de entre mis propias fauces

emerge el Dante, y es él quien me agarra la mano izquierda

por un dedo, y la máquina incesante crepita

De mi primera muerte, prístina la puerta se abre:

Sempiterna la guerra prosigue su curso 

Me ha abandonado la sombra, dice la niña madre

Nadie escucha mi  queja doliente 

¿Ha muerto el poeta o se quiebra con la esperanza

y el miedo, al aire abandonados? 

 Prosigue su curso la economía de la muerte, misiles 

y drones, trillones de robóticos palpos eyaculan 

gigatoneladas de arena roja gris índigo al alba

caen en mis párpados me ciegan e inyectan mis ojos

incisivos aguijones estruendo estampidas detonaciones

hedores de plástico ácido pútridas carnes y hierro

Pisotea tiernas cabezas, en delirio, el impúber tirano

¿Qué siente la estoica cruel soldado? ya mata, ya muere

en oscilaciones sucesivas, ineludibles

Mientras yo fulminada flotando en un lago de inercia 

tragando mis uñas ácidas, succiono la negra leche

escaldada por los ojos la vomito asqueada

En turbios algoritmos veo simultáneos nimbuses

caen derramados en nubes paroxismos halos

de infierno y  cielo soy derrumbe de cuerpos corroídos 

Minab es mi ser contrito nanométrico polvo, y de las niñas

mirada, ternura, página en blanco, ya no queda nada


Maricruz es originaria de la Ciudad de México, ha trabajado como maestra de Semiología y Español para la UNAM y la UNAM-LA, respectivamente. Este año (2026) ha completado un posgrado en el CELE/ENALLT Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción, UNAM. Actualmente se desempeña como educadora para el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, California. Es artista visual y comenzó a escribir poesía en 2022. Sus poemas han sido publicados en La Revista Enpoli, Página Salmón, La Innombrable, Isotopías Press, Ediciones ConversoRevista Sinestesia. Recientemente, también ha sido publicada en formato digital y en la antología impresa Geometría del Asombro de Santa Rabia Poetry

Instagram: @maricruzhuerta7

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