por Gibran Castillo Ordoñez
- Interior de una Iglesia (1924)
Pulcras paredes,
límpidos techos;
las pechinas,
de cal y viento
—y toda la iglesia,
aquí, adentro,
sencilla
matriz del eco
—y toda ella,
allá afuera,
áspero silencio
- Rosas (1924)
¿Qué haremos?
¿Qué haré?
¿Qué harás?
¿Qué, aquí adentro,
si tan sólo hay
solemnes encuentros
entre nuestros tactos,
y los pistilos con miedo,
y curvas paredes de fieltro?
¿Qué haré, qué harás, qué haremos,
si ya no es azul de antiguo cielo,
sino soledad bioluminiscente,
ascender del corazón muerto?
¿Qué hacer, si este laberinto
de albo clavel y albo asbesto,
no es más ahora que el enfermo
latir de ángel niño, ángel bizantino,
latir de la criatura de lo lejos,
latir de azul y verde infierno?
- Imagen de Cristo (1924-1925)
Antes de llegar
al alto altar,
lo raparon,
le torcieron la columna,
como a un alfiler,
o como a un clavo,
o como a una rama;
y al pobre
hombre
le sellaron
los ojos
con lágrimas
al rojo
vivo.
Antes de subirlo
al alto altar,
le abrieron
el pecho,
para dejarlo,
antes que muerto,
medio vivo,
y despojarlo
de su dulce
voz de mirlo
Gibran (Ciudad de México, 1996) es apasionado de la historia. Ha colaborado en publicaciones en papel (Vivir en Tlatelolco, La Guerrero, Boletín de la ENAH) y digitales (La liebre de fuego, MIST, Horizonte Gris).
