SHE IS MY ALIBI

by Yasmín

por Dana Ibero

LA PRIMERA VEZ que Oriana la vio en el ataúd le pareció que era una mentira. Su piel nunca había sido pálida, pero ahora lo estaba, sus labios parecían pintarrajeados con el labial de su mamá que solían usar cuando salían a bailar. Tenía el pelo recogido como si fuera una princesa que tiene próximo su casamiento y notarlo fue realmente bizarro, como una película. Vivían en el conurbano y nunca había visto tanta preparación de un cuerpo para que después lo enterraran. Capaz porque Venus era especial, -su amiga de la infancia-, era extrañamente molesta con la ropa y el maquillaje. Por lo cual, estaba segura que la preparación había sido parte de un plan suyo para la posterioridad si moría. 

— Ay, Oriana. Menos mal que estás acá, eras todo para Venus—. La madre le mencionó, afligida, acercándose para abrazarla de costado. Oriana asintió lentamente, aunque aún no caía en la realidad que Venus había muerto. Siempre había sentido a su amiga como inmortal, casi como una figura mítica, como si fuera intocable cuando se retocaba el maquillaje en el espejo, cuando se sabía todos los temas de reggaeton viejos y los cantaba a pulmón. 

De todas maneras, había algo raro. Un sentimiento que no la había abandonado en todo el día: Venus no estaba muerta. Venus estaba fingiendo, y sabía que no era porque se estaba volviendo loca al no querer procesar el trauma de la muerte de una persona tan allegada a ella.

Todo comenzó un viernes a la noche cuando Venus propuso ir a bailar con la pareja y ella. Obviamente iban a ser únicamente tres y Oriana sabía que el novio de su amiga no la dejaba salir sola, ya que más de una vez Venus pidió por favor que no lo denunciara a la policía cuando venía con moretones en los brazos. Debido a ello  ese día tuvo que hacer como si él no existiera, y apenas ingresaron al boliche sintió algo distinto en la mayoría de los presentes. Venus bailaba como si estuviera poseída, los ojos marrones tenían un brillo particular, y a Oriana le recorrió un escalofrío cuando fueron al baño. Las luces titilaron y le vio los colmillos afilados en los labios violetas, pero lo desechó por su obsesión con las historias fantásticas y su destacada imaginación.

Sin embargo, ese presentimiento de que existía algo más allá, de que había algo de lo cual ella no era parte la persiguió toda la noche. Se repitió algo parecido cuando su amiga pidió un daikiri de frutilla que se veía tan concentrado y sólido que pensó que definitivamente no se trataba de alcohol, poseía un color tan rojo que era similar a la sangre y las frutillas trituradas habían formado coágulos. Observar eso le dio ganas de vomitar que aguantó porque Venus frunció el ceño al notar su reacción.

Después de ese día, Venus comenzó a aparecer en los sueños, alterada, y ella se despertaba en la mitad de la noche. A veces tenía un mensaje de su amiga en la madrugada, y otras veces había subido una historia a alguna red social. Venus la acechaba en los sueños que se convertían en pesadillas donde tenía los colmillos grandes, afilados, blancos, el cuerpo con glitter, y se reía fascinada. Luego había días donde aparecía llorando, clamando ayuda, con los ojos hinchados y golpeados, los labios rotos y las uñas esculpidas quebradas. 

La última vez que Venus apareció fue un día antes de su muerte. Casi como un presagio, en la pesadilla, Oriana la hallaba en su casa chupándole la sangre cual vampira al novio, las uñas de animal print que le presionaban el cuello, y los ojos hundidos que no eran marrones, sino negros. De repente se paraba frente a ella, moviendo su cabeza hacia un lado, y en el momento que la intentaba atacar Oriana la golpeaba.

Por eso cuando cerraron el cajón y la enterraron, Oriana supo que Venus fingía la muerte, que iba a ir a buscarla en la noche. Por eso se rió y supo que Venus se reía también. 

— ¿Vos podés creer?— Le preguntó una vecina que había sido invitada al entierro. Oriana suspiró pensativa. —También se murió el novio hoy. Parece hasta casi un presagio, pobrecitos…


Mi nombre es Dana, soy de Quilmes, estoy estudiando actualmente una carrera de Trabajo Social que de alguna manera me sirve también para repensar mi escritura. Hace años atrás hice la carrera de Letras, pero no la finalicé. Sin embargo, desde que soy pequeña adoro escribir y ahora lo vinculo con temas sociales y políticos. Mis géneros favoritos son terror/ciencia ficción.

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