TODOS los días somos cortados
Todos los cuerpos han besado un filo
Todos los días sangramos
Todos los días el mismo día desde una camilla
Todos los cuchillos transmutando su
naturaleza y la nuestra
Todos los días gritando desde alguna
garganta externa
Todas las gargantas compartiendo el mismo
aullido
Todos los cuerpos dormidos sobre un blando
espanto
Todos los sueños como una cueva de cristales
proyectados
Todos los días sintiendo como al inicio era el
hambre
Todos los días las ambulancias y los ángeles
sin alas
sin Dios o con Dios, solo miradas
Todos los días el aire de la madrugada antes
de ir al trabajo
Todos los días los trabajadores soñando en un
camión sin frenos
Todos los días el placer de la comida, el sexo
y el tibio baño
Todos los días somos cortados y algo
dejamos
las pestañas que formarán un nido
nuestros cabellos trenzando campos
siendo basura, pero creciendo de ellos pasto
algún día
algún día
será el día donde no sabremos más de las
heridas
y serán suficientes la poesía y un pan recién
hecho
dos cuerpos atentando contra la física
soñando en una cama sin cuchillos
con realidades blandas.
Escrito durante mi último internamiento
21 de marzo, 2022

Arely Jiménez (Aguascalientes, 1992). Es poeta, feminista y paciente renal. Ha publicado libros de poesía como Madre Piedra y otros poemas (UAA, 2019), La noche es otra sombra, Metamorfosis de la O (Sangre Ediciones, 2020) y SiRenal (Arde Editorial Chihuahua, 2023). En el 2021 obtuvo Mención Honorifica en el 39° Premio Nacional de Literatura Joven «Salvador Gallardo Dávalos», en el área de narrativa con su libro Los árboles no son tan altos de noche.
