UNA SILLA vacía no es una silla vacía
es la muerte
el descanso
de alguna grieta invisible
se cuela el alivio
un suspiro
el último
la máquina no se detiene
este riñon mecánico
indiferente a nuestros cuerpos
una silla vacía
es una ausencia presente
el silencio de enfermeros
la bomba sigue corriendo
el suero pasando
¿Sabe qué pasó con ella?
No sé, no la recuerdo
tal vez murió
quién sabe
porque la muerte está presente
y da miedo mencionarla
decir sí
la paciente falleció
aunque sea así en términos fríos
clínicos
aunque nos escudemos de la parte
más gélida del lenguaje.
Una silla vacía
nunca está vacía.

Arely Jiménez (Aguascalientes, 1992). Es poeta, feminista y paciente renal. Ha publicado libros de poesía como Madre Piedra y otros poemas (UAA, 2019), La noche es otra sombra, Metamorfosis de la O (Sangre Ediciones, 2020) y SiRenal (Arde Editorial Chihuahua, 2023). En el 2021 obtuvo Mención Honorifica en el 39° Premio Nacional de Literatura Joven «Salvador Gallardo Dávalos», en el área de narrativa con su libro Los árboles no son tan altos de noche.
